Ascendencia de Francisco Morazán
Los padres de Francisco Morazán se llamaban : José Eusebio Morazán Alemán, Guadalupe Quezada Borjas
Los abuelos paternos fueron el inmigrante italiano Juan Bautista Morazzani y Gertrudis Alemán, natural de Yuscarán e hija de Francisco Antonio Alemán. Don Juan Bautista nació en Roma, donde fue bautizado en la iglesia de San Roque, pero de familia corsa.
Descendencia de Francisco Morazán
También sabíamos que Morazán, al momento su muerte, dejó concebida una niña con la distinguida y apuesta dama Teresa Escalante. Esa niña, bautizada con el nombre de Dolores, justamente un 15 de septiembre de 1843, fue adoptada por Guillermo Freer, ciudadano inglés que le dio su apellido.
Fragmento de una noticia del Heraldo que habla sobre la descendencia de Francisco Morazán:
"EL HERALDO tuvo el privilegio de dar con parte de los descendientes del héroe sacrificado.
Quien está a la vanguardia en la lucha por defender la causa de Morazán en Costa Rica es su tataranieto Mauricio Ortiz.
Para despejar cualquier duda sobre su descendencia, Ortiz primero recordó lo que su madre les repetía: “Yo soy Virginia Ortiz Jiménez; mi mamá (que era mi abuela) se llamaba Virginia Jiménez Gargollo; la mamá de Virginia Jiménez Gargollo (mi bisabuela) se llamaba Elena Gargollo (mi tatarabuela) y Elena era hija de Dolores (hija de Morazán)”.
Hay muchos descendientes de Morazán en Costa Rica. Además de Mauricio Ortiz, y su pequeño hijo, EL HERALDO tuvo contactos con Fernando Castro Jiménez, Alejo Castro Cale, Álvaro Ortiz Leiva, Gonzalo Jiménez Avendaño, Alejo Castro Jiménez, de la quinta y sexta generación del expresidente de la Federación Centroamericana.
Cuando se enteraron de la presencia de EL HERALDO, los descendientes de Morazán se llenaron de júbilo y de orgullo. Ningún medio los había entrevistado.
Algunos de ellos habían tenido contacto con el historiador hondureño Cálix Suazo, quien ha profundizado sobre la vida y labor del genio durante los cinco meses que gobernó este hermano país. “Somos gente de bien, preparada, de trabajo, honesta. Si vemos el antepasado a Elena, a su hermana Adela, eran gente de empresa, de trabajo, productores cafetaleros”, dijo Ortiz, entrevistado en un hotel de San José.
“Hemos pasado de generación tras generación y se trata de enseñar a los hijos las cosas importantes. Morazán nos enseña que es un hombre de lucha, que persigue sus ideales hasta el final, que luchó y murió por lo que él creyó”.
Ortiz fue clave para entrevistar a otros descendientes del ilustre general.
Después de varias llamadas fue posible citarlos al Parque Central, exactamente donde mataron a Morazán a las seis de la tarde de aquel fatídico 15 de septiembre de 1842.
Todos llegaron a la hora indicada
Uno de ellos, Alejo Castro Cale, mostraba una barba parecida a la de Morazán, con mentón y nariz pronunciados, realmente muy parecido al prócer.
“Es un orgullo ser descendiente de una persona tan importante. Queremos recordarlo, que no se pierda esa historia tan importante. Tenemos que enseñarle a nuestros hijos la importancia de ser descendiente”, dijo el entrevistado.
“Aquí”, agregó, “no se le ha dado la importancia que tiene en Honduras. Queremos darle a Morazán su lugar histórico y no olvidar lo que significó”.
Fernando Castro Jiménez, quien se dedica a la agricultura, es hijo de Carmen María Jiménez, quien a la vez era hija de Tobías Jiménez Gargollo. Este último era hijo de Elena Gargollo, cuya madre, Dolores, era la hija única de Morazán.
“Es un orgullo y a la vez una responsabilidad” tener al inigualable patriota como creador de toda esta numerosa familia.
Su mayor deseo, expresó, es que “se evalúe la obra del general Morazán en su verdadera dimensión, con los claroscuros que todos los hombres tenemos. A mí me parece que (en Costa Rica) no se conoce bien la obra de Francisco Morazán”.
“Toda la historia y todos los grandes hombres y todos los próceres deben ser estudiados por las nuevas generaciones, para que todos aprendamos y aprovechemos sus virtudes y sus errores también”.
Este familiar no entiende cómo se le ponen tantos peros al tema de la unidad pregonada por el mayor hombre de Centroamérica.
“Yo creo que la unión es algo que se debe aplicar en todos los campos de la vida, la unión de los pueblos, de las familias, de los países. Yo creo que su ideal se puede trasladar a muchos campos”, afirmó.
Morazán también tiene en Costa Rica a un campeón internacional de golf, que le ha dado muchas glorias a su país. Se trata de Álvaro Ortiz Leiva, empresario de bienes raíces, ganador de medallas en la referida disciplina.
Es descendiente de Morazán por el lado paterno. “Estoy muy contento de ser descendiente de una persona que ha causado tanto impacto en Centroamérica y fuera de ella”, refirió.
Agradeció la presencia de EL HERALDO en esta capital. “Estoy muy orgulloso de tener esta descendencia y de conocer toda la historia y la injerencia que él tuvo. Mi papá fue un gran admirador de él (Morazán), se dedicó mucho a la lectura. Fue como un profesor. Me contaba la historia, las anécdotas, las situaciones que vivió Morazán. Nos hablaba de las gente que tuvo a su favor, la gente que tuvo en contra. Cómo él luchó por sus ideales”.
A criterio de este pariente, el héroe máximo “fue fusilado por la misma gente que en algún momento estuvo con él. Su muerte fue muy extraña, habría que estar ahí para entender lo que realmente estaba pasando”.
“Yo soy tataranieto de doña Adela Jiménez”, dijo con tono de orgullo Gonzalo Jiménez Avendaño, otro descendiente del mártir de San José. Adela era hija de Dolores, la hija del gran caudillo.
“Me siento muy orgulloso de ser descendiente de un señor que fue muy emprendedor, que luchó mucho, no solo aquí en Costa Rica”, expresó Jiménez Avendaño.
Él quiso siempre lo mejor tanto para Costa Rica como para la unión centroamericana. Es un honor muy grande, una persona tan tenaz, capaz, con tanta ideología, visión”.
Recordó que en la escuela hablar del tema Morazán generaba “un poquito de controversia. Siempre se (le) veía como el militar y no como la persona que era, pero gracias a los libros, a los estudios que se han hecho, nos hemos dado cuenta que Morazán fue una gran persona, que no era como mucha gente pensaba”.
A su modo de ver, si el libertador y benemérito “hubiese sido sometido a juicio, hubiese sido más favorable en el sentido de que se hubiera podido demostrar que los que estaban en contra era como una rencilla” la que tenían.
“Sobre nuestra descendencia en la escuela nunca se tocó el tema, siempre se mantuvo un perfil muy bajo. Muy poca gente escudriñaba un poquito y se daba cuenta que éramos descendientes de don Francisco Morazán”, expresó Jiménez Avendaño."
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